Errores comunes que no debes cometer si te sale un grano
El acné es una de las afecciones dermatológicas más frecuentes y puede manifestarse en diferentes formas, desde comedones hasta pápulas inflamadas y quistes profundos. Cuando aparece un grano, es fundamental manejarlo correctamente para evitar inflamación prolongada, cicatrices y manchas residuales.
Muchas veces, en el intento de eliminarlo rápidamente, se cometen errores que pueden agravar la lesión y desencadenar nuevos brotes. A continuación, te explico tres errores comunes que debes evitar y qué hacer en su lugar para acelerar la recuperación sin dañar tu piel.

1. No exprimas el grano
Uno de los errores más comunes es intentar reventar el grano con los dedos o con herramientas caseras. Esto no acelera la curación, sino que agrava la inflamación y aumenta el riesgo de cicatrices atróficas o hiperpigmentación postinflamatoria.
Desde el punto de vista dermatológico, cuando se aprieta una lesión inflamatoria:
- Se produce microtraumatismo en la piel, favoreciendo la ruptura del folículo en capas más profundas.
- Se pueden introducir bacterias presentes en las manos o uñas, lo que incrementa el riesgo de infección secundaria.
- El proceso inflamatorio se intensifica, prolongando la vida del brote y aumentando la posibilidad de que deje una marca o cicatriz permanente.
¿Qué hacer en su lugar?
Aplica un tratamiento tópico con ácido salicílico o peróxido de benzoilo para reducir la inflamación y acelerar la curación.
Si el brote es doloroso o persistente, consulta con un dermatólogo para evaluar opciones como corticoides tópicos, terapia con láser o infiltraciones intralesionales en casos más severos.
2. No uses remedios caseros
El uso de sustancias como pasta de dientes, alcohol, limón o sábila sobre los granitos es una práctica extendida, pero dermatológicamente no es recomendable. Aunque algunos de estos ingredientes tienen propiedades antisépticas o secantes, su aplicación directa en la piel puede causar irritación, descamación y daño en la barrera cutánea.
Algunos de los efectos adversos incluyen:
Flúor y peróxido de hidrógeno en la pasta de dientes: Pueden obstruir los poros y desencadenar más brotes.
Ácido cítrico (limón): Puede provocar irritación y, en contacto con el sol, generar hiperpigmentación postinflamatoria.
Alcohol y peróxido de hidrógeno: Son demasiado agresivos y pueden causar deshidratación y descamación excesiva, alterando la microbiota cutánea.
¿Qué hacer en su lugar?
Opta por productos dermatológicamente formulados para el acné con ingredientes como retinoides, ácido azelaico o niacinamida.
Mantén una rutina de limpieza suave, evitando jabones agresivos o exfoliantes mecánicos, que pueden empeorar la inflamación.
3. No uses maquillaje pesado para cubrirlo
Cubrir los granitos con bases densas o correctores altamente oclusivos puede empeorar la obstrucción del poro, favoreciendo la proliferación bacteriana y aumentando la inflamación.
Algunos productos cosméticos contienen aceites o fragancias que pueden generar reacciones adversas en pieles acneicas, contribuyendo a la persistencia de los brotes.
¿Qué hacer en su lugar?
Si necesitas cubrir la lesión, utiliza maquillaje no comedogénico y oil-free, formulado para pieles con tendencia acneica.
Desmaquíllate completamente al final del día con un limpiador suave, preferiblemente con micelas o syndet, para evitar irritación adicional.
Evitar estos errores es clave para prevenir manchas y cicatrices postacné, pero la mejor estrategia para controlar el acné es adoptar un enfoque dermatológico adecuado.
Si los brotes son recurrentes, dolorosos o no mejoran con cuidados básicos, es recomendable una evaluación profesional para determinar el tratamiento más adecuado, que puede incluir desde tratamientos tópicos y sistémicos hasta terapias con láser o peelings médicos.
Si necesitas asesoramiento personalizado para el manejo del acné, agenda una consulta. Juntos podemos diseñar un plan de tratamiento efectivo para mejorar la calidad y salud de tu piel.